“Filetear una pechuga de pollo, … y pensar: ¿La hago con arroz o noodles”
Acostumbrado a la dieta Arroz, pollo, noodles (Síndrome del Mochilero Retornando)
“Filetear una pechuga de pollo, … y pensar: ¿La hago con arroz o noodles”
Acostumbrado a la dieta Arroz, pollo, noodles (Síndrome del Mochilero Retornando)
¿Existe un retiro espiritual para las estatuas de Buda? Debe existir y sino las cuevas de Pak Ou cumplen ese designio a la perfección. Cientos de estatuitas abarrotan un pequeño espacio cavernario escavado en la roca y bañado por el río Mekong, pequeñas pinturas difuminadas elevadas frente a la manifestación tranquila de figuras de buda en las más diversas posiciones. Un lugar donde el tiempo transcurre entre aroma a incienso, plácido y trascendental. Respirar y mirar la entrada mientras monjes budistas de diferente color descienden los peldaños irregulares. Leer más
Una mañana movidita de reivindicación con el patrón del barco dirección a Luang Prabang, … la noche anterior un chico del hostel (laosiano) nos invitó a lao lao, ese rice alcohol whiskey que sabe a rayos. Amable … pero hay una primera barrera entre un laosiano y un western farang (que dirian los thai). Nos intentaron timar al comprar una beerlao, se pusieron bordes en un hostel por no quedarnos, etc. Pero debo decir que si accedes a su simpatía es terreno abonado. Leer más
Los ríos me dejan absorto, esa manga de agua lodosa y sus retales de arena. Ese transcurrir tranquilo flanqueado de paisaje monótono, con aldeanos difusos en botes, búfalos de agua, árboles frondosos que recortan el paisaje en un film continuo de devenir pausado.
Cruzar fronteras siempre supone un acto de voluntad, no solo por la inevitable cuestión sobre la realidad de las fronteras, sino por el trasiego del transitar entre dos mundos paralelos divididos por puntos y sellos de pasaporte. Allí se presenta uno y cede amablemente su ciudadanía para ser incluido en el común de los ficheros de ciudadanos de allá que entran acá.
Mae Salong (Tailandia)
19 de noviembre 2014
Mae Salong suponía una recomendación remota en el tiempo de un par de viajeros blogers, el brillo de sus ojos me decía que a ellos les había fascinado. El camino consiste en unos 180 km adentrandose en curvas y contracurvas flanqueadas de mil fotos de postal, verde tras verde. Asfalto bacheado y peligroso que convirtió el camino en odisea hasta llegar a los campos de te y a la ciudad de Mae Salong, multiétnica y en desnivel constante. Vuelta de noche y descanso merecido. Del multicolor al blanco y negro y de este al te verde! Leer más
Por aquí comentan…